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Jueves, 30 de Marzo de 2017
Preguntas frecuentes sobre el volcán Popocatépetl
¿Qué es un volcán?
¿Qué es un volcán activo?
¿Qué es el Comité Científico Asesor para el volcán Popocatépetl (CCAVP) y cómo funciona?
¿Cuál es el diagnóstico del comité científico respecto al volcán Popocatépetl?
¿Qué es el semáforo de alerta volcánica?
Se dice que el CENAPRED oculta información sobre la gravedad del Popocatépetl ¿es cierto?
¿Cómo es monitoreado el volcán?
¿Qué daños puede causar la ceniza del volcán?
¿Son tóxicas las emanaciones del volcán?
¿Cuáles son las medidas para protegerse de la ceniza?
¿Qué es un tremor armónico? ¿Qué diferencia hay entre una exhalación y una erupción?
¿Hasta dónde puede llegar la ceniza en una exhalación y en una erupción?
¿Por qué no se avisa de las exhalaciones como las del 30 de junio de 1997 y 1 de enero de 1998?
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¿Qué es un volcán?

Un volcán es una abertura de la tierra por donde sale el magma, que es roca fundida formada en su interior. Los volcanes toman generalmente forma de cerro o montaña, por la acumulación de capas de lava y cenizas alrededor de la abertura. La ceniza emitida por los volcanes está formada por fragmentos de roca del tamaño de la arena y la gravilla, que se pulverizan durante las explosiones volcánicas.

Los volcanes se llaman inactivos cuando han estado miles de años sin actividad o han hecho erupción una única vez; y activos cuando tienen etapas de actividad interrumpidas por lapsos de reposo variables.

El Popocatépetl es un volcán activo que ha tenido varias erupciones fuertes desde hace miles de años. En los últimos siglos ninguna ha sido tan fuerte como para dañar a la población que se encuentra a su alrededor.

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¿Qué es un volcán activo?

Activo, refiriéndose a un volcán, significa que, aún en ausencia de manifestaciones externas, el volcán mantiene el potencial de desarrollar alguna actividad eruptiva en un futuro indeterminado. Esta definición, un tanto ambigua, requiere precisarse algo más. El proceso volcánico, entendido como una de las formas de evolución del planeta tierra, involucra un fenómeno que se manifiesta por eventos de actividad eruptiva separados por períodos de reposo.

Una definición más precisa de volcán activo requiere determinar si en un volcán dado, el tiempo transcurrido desde el evento eruptivo previo corresponde a un período de reposo, o bien ese evento previo fue terminal de la vida del volcán. Se han asignado en forma más bien arbitraria tiempos de reposo característicos para considerarlos como terminales... 1,000, 5,000, 10,000 años.

En todo caso, lo relevante es que cualquiera que sea el tiempo de reposo a considerar como terminal, este es muy grande comparado con la experiencia humana, tanto individual como colectiva. Por ello, es posible que muchas de las ciudades cercanas a volcanes hayan sido fundadas ante la ausencia de evidencias de actividad eruptiva reciente y bajo la suposición de que esos volcanes se encontraban extintos. Pero ése no es el factor principal por el cual se han establecido asentamientos humanos en la cercanía de volcanes.

En contraste con otros fenómenos naturales de carácter puramente destructivo, el vulcanismo es uno de los factores que han llevado a nuestro planeta a ser habitable. Entre los efectos positivos de la actividad volcánica, puede decirse que ha sido fundamental para el inicio de la vida en nuestro planeta (y tal vez en otros), al modificar la atmósfera y hacerla respirable para los seres con metabolismos basados en el carbono. Los productos volcánicos han sido también esenciales para formar grandes volúmenes de suelos fértiles sobre extensas regiones de la Tierra. La capacidad renovadora y remineralizadora de los depósitos volcánicos es particularmente evidente a lo largo de las densamente pobladas fajas volcánicas que circundan nuestro planeta.

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¿Qué es el Comité Científico Asesor para el volcán Popocatépetl
(CCAVP) y como funciona?

El Comité se formó en diciembre de 1994 para evaluar la crisis que inició el día 21 de ese mes, con el propósito de asesorar técnicamente, a través del CENAPRED, a las autoridades de Protección Civil.

Los científicos que conforman el Comité Científico Asesor para el volcán Popocatépetl son principalmente investigadores de alto nivel de la UNAM y cuenta con la asesoría de científicos especializados de otros países, como Estados Unidos, Japón, Rusia, España, Italia y Alemania.

Los vulcanólogos que conforman el CCAVP se reúnen tan frecuentemente como es necesario para intercambiar sus opiniones y lograr un consenso sobre el diagnóstico y pronóstico del volcán. Esta información se transmite a las autoridades del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), a través del CENAPRED.

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¿Cuál es el diagnóstico del Comité Científico respecto al volcán Popocatépetl?

El episodio actual de actividad del Popocatépetl se inicia en 1993, con un incremento en las fumarolas y un moderado aumento en la sismicidad del volcán. En octubre de 1994 se presenta un incremento mayor en la sismicidad y el 21 de diciembre de 1994 el volcán emite ceniza volcánica por primera vez en 75 años. La actividad de emisión de ceniza aumenta después del día 21 y la sismicidad incluye tremores armónicos, que son señales consideradas como peligrosas, pues pueden indicar desplazamientos de magma. Horas después, la actividad llega a un máximo y se estabiliza por varios días. Posteriormente, durante las primeras semanas de 1995, las emisiones de ceniza se hacen esporádicas dándoseles el nombre de "exhalaciones".

Esta situación estacionaria persiste por varios meses y luego tiende a declinar hacia la segunda mitad de 1995 y los primeros meses de 1996. En marzo de 1996 se presenta un nuevo incremento en la actividad que lleva a una situación similar a la de diciembre de 1994. Considerables emisiones de ceniza volcánica van acompañadas de sismicidad y tremores de intensidad creciente. La actividad se estabiliza nuevamente durante las primeras semanas de marzo de 1996, y para la tercera semana de ese mes, se detecta la presencia de un cuerpo creciente de lava en el interior del cráter del Popocatépetl.

La tendencia de la lava a cerrar temporalmente las bocas de salida del volcán y su misma actividad interna de desgasificación producen algunos eventos o exhalaciones de carácter moderadamente explosivo, como los ocurridos el 30 de abril de 1996, causando cinco víctimas entre excursionistas que intentaban filmar el interior del cráter, el 30 de junio de 1997 (la mayor explosión registrada, que produjo una leve lluvia de ceniza sobre la Ciudad de México), el 24 de diciembre de 1997 y 1 de enero de 1998, entre otros. Estos eventos pueden lanzar suficiente ceniza para producir leves lluvias de ceniza en poblaciones localizadas a lo largo de la pluma o penacho y lluvias de piedras (de 1 cm o más) sobre poblaciones en las inmediaciones del volcán.

La actividad actual hasta el momento ha mostrado un comportamiento muy similar a la del episodio de 1919-1927 (y a otros 13 semejantes, reportados durante los últimos 450 años), el cual produjo exhalaciones, explosiones y lluvias de ceniza y arenilla. Si este comportamiento se mantiene, puede esperarse que este nivel de actividad continúe por un tiempo indeterminado, que puede ser hasta de varios años, y eventualmente termine sin mayores consecuencias.

Sin embargo, el hecho de que en tiempos más lejanos se hayan registrado grandes erupciones de carácter destructivo (la última de ellas ocurrió hace unos 1100 años) indica que el volcán tiene un potencial que no puede ignorarse, por lo que es indispensable mantener un dispositivo de monitoreo y vigilancia del volcán y una preparación para el caso de que se desarrollara tal tipo de actividad eruptiva.

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¿Qué es el semáforo de alerta volcánica?

El Semáforo de Alerta Volcánica es un Sistema de alertamiento, basado en gran medida en las experiencias de México y de otros países. De esas experiencias se ha determinado que una de las causas principales de los desastres (¡no de los fenómenos naturales! ) es la falta de criterios o de factores de decisión y comunicación durante la ocurrencia de un fenómeno natural potencialmente destructivo.

El semáforo de alerta volcánica es un Sistema donde se han reducido en lo posible los factores que pueden llevar a la indecisión, o a la toma de decisiones erróneas (que lleven al desastre) en caso de emergencia.

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Se dice que el CENAPRED oculta información sobre la gravedad del
Popocatépetl ¿es cierto?

No existe intención alguna de menospreciar la actividad volcánica. Esta se evalúa en la justa medida en que se logra el consenso de la comunidad científica. En ningún momento se ha negado que el Popocatépetl representa un riesgo potencial. Todos los esfuerzos de investigación, monitoreo y evaluación del riesgo están encaminados en esa dirección. Pero, al igual que menospreciar el riesgo podría representar una actitud falta de ética, también lo es exagerarlo y manipularlo.

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¿Cómo es monitoreado el volcán?

El monitoreo o vigilancia consiste en la observación continua y permanente del volcán por medio de instrumentación especializada. El monitoreo volcánico implica el reconocimiento e interpretación de los cambios que ocurren durante una reactivación, es decir de los "precursores" o anomalías respecto a los niveles de referencia. El aspecto más importante del monitoreo es que es continuo, así, al detectar una anomalía, se pueden implementar los dispositivos de respuesta, esto es, alertar a los sistemas de Protección Civil.

Las principales formas de monitoreo son:

  • VIGILANCIA VISUAL: Involucra monitoreo continuo por medio de una cámara de televisión situada cerca del volcán que transmite al CENAPRED y reconocimientos visuales frecuentes desde tierra o desde el aire.
  • MONITOREO SISMICO: Consiste en una red de estaciones sismológicas situadas sobre y alrededor del volcán, enlazadas por radiotelemetría, como el centro de recepción y procesamiento de la información en el CENAPRED. Estas estaciones provéen información fundamental sobre la estructura interna del Popocatépetl, el estado en que se encuentra y la forma como éste cambia. La sismicidad es él más claro reflejo del estado interno de un volcán. La forma como evolucionan los patrones sísmicos ha sido el factor de vigilancia y evaluación del riesgo más importante en el estudio de erupciones pasadas en diversos países.
  • MONITOREO GEODESICO: Consiste en redes de estaciones monumentadas, puntos de observación, e inclinómetros para detectar y medir deformaciones del edificio volcánico. Las medidas se hacen en el campo por métodos geodésicos convencionales (nivelación, triangulación, trilateración, inclinometría, etc.) y por métodos electrónicos (radiotelemetría de datos de los inclinómetros electrónicos). Se efectúan las mediciones de campo tan frecuentemente como es posible, y los inclinómetros transmiten en forma continua al CENAPRED. Estos datos provéen de información fundamental sobre las condiciones de presión en el interior del volcán y sobre la posibilidad de alimentación de nuevo magma desde la profundidad.
  • MONITOREO GEOQUIMICO: Análisis químico frecuente de la fumarola (por espectrometría de correlación (COSPEC) y por Li-Cor, para determinación de la concentración de Bíoxido de Azufre y Bíoxido de Carbono respectivamente en la pluma que emana del cráter. Muestreo frecuente de manantiales para análisis de la influencia de la actividad del volcán y de las cenizas emitidas sobre el agua. El monitoreo geoquímico provée información importante del estado interno del volcán, de su potencial eruptivo y de los efectos que pueden tener sus productos.

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¿Qué daños puede causar la ceniza del volcán?

Los daños que puede causar la ceniza del volcán dependen de la distancia a la que uno se encuentre del cráter, y del espesor de la ceniza depositada en las superficies. La ceniza por si misma no es tóxica, sin embargo, si la vemos al microscopio podemos observar que esta formada por fragmentos muy finos de roca parecidos al vidrio molido, por lo que es erosiva e irritante. Por ello debe evitarse su aspiración y su ingestión.

Por otro lado la ceniza acumulada sobre techos genera una carga sobre estos, la cual aumenta considerablemente si la ceniza se humedece o se moja. Para evitar su caída, debe evitarse entonces la acumulación de ceniza en techos, barriéndola y guardándola en bolsas, ya que tirarla a la calle puede causar obstrucciones serias al drenaje. Esta ceniza puede posteriormente incorporarse a suelos de jardines o macetas ya que es benéfica para las plantas.

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¿Son tóxicas las emanaciones del volcán?

El volcán emite gases y cenizas volcánicas. Los gases son tóxicos en las cercanías del cráter. Considerando la gran altitud del volcán, a distancias de varios kilómetros o decenas de kilómetros estos gases se diluyen y no representan un riesgo para la salud de las poblaciones.

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¿Cuáles son las medidas para protegerse de la ceniza?

  • Proteger ojos, nariz y boca, si tenemos necesidad de salir a la intemperie. Evitar hacer ejercicio.
  • Cerrar puertas y ventanas y sellar con trapos húmedos las rendijas y las ventilas, para limitar la entrada de polvo a casas y edificios. Sacudir la ceniza con plumeros para que no se rayen las superficies.
  • Tapar tinacos y otros depósitos para que no se ensucien; y cubrir aparatos, equipos y automóviles para que no se deterioren ni rayen.
  • Quitar continuamente las cenizas, para evitar que se acumulen en techos ligeros,(de lámina, cartón, triplay, lona y otros parecidos) porque pueden hacer que se caigan por el exceso de peso, como pasa con el granizo. Además, si la ceniza se moja, aumentaría de peso como si fuera una losa de cemento, por lo que no debemos tratar de quitarla con agua.
  • Recoger en costales o bolsas de plástico las cenizas que se acumulen en los techos, suelos y calles para que no se tape el drenaje. Estos no se deben limpiar con agua por la misma razón.
  • Cubrir coladeras de patios y azoteas para evitar que se tape el drenaje.
  • Tratar de que circule la menor cantidad posible de automóviles; ser precavidos y pacientes, porque el tráfico se puede volver lento al ponerse resbaloso el piso.
  • Buscar información confiable, no creer ni repetir rumores.

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¿Qué es un tremor armónico?

Un tremor armónico es una señal sísmica característica de los volcanes, que refleja cambios en su estado interno. Cierto tipo de tremores se han asociado a desplazamientos de magma en el interior de un volcán, por lo que representan uno de los precursores significativos para definir los estados de alerta volcánica.

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¿Qué diferencia hay entre una exhalación y una erupción?
¿Hasta dónde puede llegar la ceniza en una exhalación y en una erupción?

Una erupción es la emisión de diversos materiales calientes en un volcán. Estos materiales pueden ser gases y rocas de diversos tamaños. Las rocas más finamente fragmentadas forman la ceniza volcánica. En el caso del Popocatépetl se ha estado desarrollando una erupción de baja intensidad desde diciembre de 1994. En esta erupción se han presentado diversas manifestaciones:

  • Emisiones de gases y vapor,
  • Emisiones de ceniza y
  • Crecimiento de un cuerpo de lava en el interior del cráter de ese volcán.

Cierto tipo de emisiones de vapor de agua, gases y ocasionalmente cenizas, de corta duración, muy características del Popocatépetl, se les ha llamado "exhalaciones". Estas emisiones rara vez duran más de cinco minutos. En la mayor parte de las veces las exhalaciones son leves, sin embargo, en ocasiones tienen un carácter explosivo, lanzando fragmentos de mayor tamaño en el entorno del cráter. Como estas exhalaciones ocurren fortuitamente, es peligroso acercarse al área del cráter del volcán.

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¿Por qué no se avisa de las exhalaciones como las del 30 de junio de 1997
y 1 de enero de 1998?

El Sistema de monitoreo sí ha registrado precursores que han antecedido la ocurrencia de exhalaciones explosivas. Cuando se detecta esta situación se ha alertado a las autoridades de Protección Civil. Dado que estas exhalaciones no afectan a la población, no se cambia el color del semáforo.

Después del alertamiento emitido por el CENAPRED, las exhalaciones explosivas se han presentado días o semanas después. Sin embargo, a diferencia de los premonitores que anteceden a una erupción de mayor dimensión, los cuales pueden detectarse con más claridad, los premonitores de las exhalaciones explosivas que se han presentado hasta hoy no tienen la suficiente información para asegurar que el evento se presentará. Por lo anterior, en algunas ocasiones en que se ha alertado a las autoridades de la posibilidad de una exhalación explosiva, ésta no se ha presentado. Sin embargo, en todas las ocasiones que estos eventos han ocurrido siempre ha habido un alertamiento con días o semanas.

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