Los datos hasta ahora recibidos muestran que el sitio
seleccionado es muy bueno por su bajo nivel de ruido y la
información que aporta la estación es de gran valor
para el monitoreo. Aunque durante la erupción del 1 de enero
de 1998 el volcán arrojó rocas y material en el área cercana
(la estación se encuentra a 2 km del cráter), la instalación
aparentemente no fue dañada, tal y como desafortunadamente
ocurrió en la estación PFM2 en el flanco norte.